Apeiron


 

La sombra del alma

21-Mayo, 2012 | Publicado por Tupacalos

La sombra del alma

Saber es conocer y explicar.
La verdad es querer y no poder.
Otra cosa distinta es creer.
Aunque, puestos a sentir,
la frontera de otro mundo,
nos parezca menos real
que lo que queremos admitir:
que lo poco que la razón
nos permite demostrar.
es bastante para vivir.
Pero no: Es preciso soñar,
que es otro modo de pensar,
que el mundo podemos cambiar
porque todo está por hacer.
Pero el pasado ahí está,
pesando en el presente,
tan lejos que no lo podríamos torcer
aunque allá nos permitieran llegar.
Y el futuro tampoco podemos cambiar
pues ni siquiera “somos” allí
y él está por hacer.
Es decir: que no hay libertad
ni poder.
Aunque yo quisiera ver
la sombra de mi alma volar.

Mercado libre, derechos de esclavo.

17-Mayo, 2012 | Publicado por Valle Núñez

Así como una sociedad justa es una sociedad que previene las acciones injustas; así un mercado con normas es un mercado que corrige aquellas acciones que son reconocidas como injustas.

Aquellos principios que se elevan por encima de la experiencia son en sí mismos contradictorios porque es ella el principio del que toma el conocimiento sus verdades.  Así, el capital que produce lo que el trabajador no puede comprar debe, por ello, buscar en otros mercados para que el coste de mano de obra sea más barata, y ésto sólo es posible en países en los que se violan los derechos humanos porque no se respeta la dignidad del trabajador, ni en sus descansos ni en sus jornadas de trabajo ni menos aún en su salario, y qué decir de la salud cuando debe estar protegida por el alimento, y de la libertad cuando sólo toma conciencia de sí gracias a la educación. El propio sistema, por no tener límite contiene su propia contradicción porque nadie consigue sobrevivir a este mercado. El único dinero que crece es la deuda, no-dinero, puesto que los primeros necesitan para seguir expansionando su mercado una mano de obra cada vez más barata, en tanto decrece cada vez más el consumo que está proporcionalmente más endeudado porque va perdiendo salario y empleo. Mientras crece la deuda en los mercados, los pobres son más pobres y los bancos se van quedando sin capital.

El mercado de libre ha llegado al rebasamiento y toca retomar la experiencia como la lógica mínima de verdad, es decir “proclive a permanecer y a no sucumbir bajo sus contradicciones”, por lo que debe haber ya sin lugar a dudas unas normas mínimas, como las hay en la convivencia y en la ciencia, como lo hay en todo aquello en lo que la humanidad pretende construir, en vez de destruir. Éste mínimo debe ser aquél que regule la supervivencia del grupo antes que la libertad de unos pocos, que como todos sabemos no es libertad porque ésta por definíción es de todos;  así, un mercado, que no debe ser libre sino equilibrado hasta llegar a ser equitativo, reconocerá las condiciones de posibilidad para que una norma que hemos ideado y construido como justa no deje de serlo al ponerla en práctica, como ha sucedido al creer que la expansión del capital creaba riqueza pero vemos como se ha construido un fantasma que regula el mercado precisamente en la tesis de no regulación, y que se zampa todas las normas mínimas de supervivencia del mercado basadas en el trabajador no alienado, es decir, aquel que puede consumir lo que produce;  de la no regulación se sigue cualquier cosa y por ello todo vale, así que sólo es cuestión de tiempo que el que cerca el pozo del agua para su propio beneficio termina, por no regular el consumo, por secársele.

Como es difícil que los pueblos, aún sin derechos, encuentren la forma de hacer frente al capital lo más pronto y de la forma más pacífica posible, lo cierto es que los países donde se originó éste desaparecen como motor económico y los últimos se condenan sine die a la explotación. Pero el capital sabe que ese camino le conduce a su propia exterminación porque no se puede generar consumo sin consumidores y si asfixias al consumidor de nada le sirven los bajos salarios para mantener lo que se agota por su propia mala gestión, aquella tan extendida entre los que más tienen y que todos nombramos como ambición. Nada más antiguo que el refranero para saber que el saco se rompe, y con conocimiento diríamos ahora, que no tanto por la ambición sino porque es saco. La única solución es aquella que pasa por permitir la entrada de aquellas mercancias que no se producen, porque esta teoría no rebasa la lógica mínima de la que nos da certeza la experiencia: el producto que compite con el mismo producto que se produce en la tierra en que se produce sólo puede llevarnos a la contradicción y por tanto a la desaparición de uno de ellos que no debe ser el que se produce en la propia tierra porque esto es tanto como una guerra en el que los lugareños siempre pierden; la conquista de los mercados no es juego de naipes y los pueblos se arruinan colonizados por el capital depredador del mercado de la ambición.

Si los propietarios de los mercados quieren dejar a la conciencia del consumidor todas las normas de consumo deberán ser recogidas de forma evidente, y deberemos exigírselas a los gobiernos. Efectivamente el consumidor debe pensar en sí mismo cuando paga un precio bajo y saber que tras ello está él mismo, su trabajo, sus descansos, su seguro, sus derechos. El precio que hoy era asequible ha destruido el que ayer nos daba trabajo. Hemos consumido los productos más baratos del mercado sabiendo que si así lo eran sólo podía ser gracias a la explotación, y a la vejación de los derechos de los otros, y como la contradicción no se salva, ahora somos nosotros los que estamos perdiendo “los derechos”.

Hay que proteger nuestros productos como a nosotros mismos. Nunca más que ahora somos lo que comemos.  La protección del producto de producción propia debe serlo como parte de la cultura y como parte decisiva en el ecosistema.

Recuerdos

17-Mayo, 2012 | Publicado por Tupacalos


Recuerdos

Memoria

Escribo dando vida a mi memoria,
virtud o potencia del alma
que nunca tuve, sino olvidos para vivir.
Pero ¿Qué sería yo sin mis recuerdos?

Rememoro y con mis evocaciones
construyo un "después" imaginado.
Como otros imitan,
en esculturas de madera, a los resucitados,
imito a los espíritus,
esperando que la permanencia
extensa de mi recuerdo
se parezca a lo inimaginable
que intuyo más allá de la frontera.

¡Pobre de mí!  ¿Qué hago recordando?
si es posible que la paz
del lugar sin remembranzas sólo se alcance
cuando memoria y esperanza se fundan
en el negro de lo definitivo.

Que no me falte el tiempo

8-Mayo, 2012 | Publicado por Tupacalos

Que no me falte el tiempo

¿Por qué soñar con un paraíso
si yo me conformo con poco?
No pasar necesidad. Dormir lo suficiente.
Amar un cariño
que no me remueva la conciencia.
Ignorar qué sea la enfermedad,
o la vejez: es decir, vivir
la eterna madurez.
Tener lejos de mi pensamiento
esas teorías que no comprendo
y tampoco quiero comprender.
Gozar del amarillo de los aromos,
mimosas para mí, en primavera
y del perfume de la jara en verano.
Conocer un mar lleno de peces.
Ver el cielo cuajado de estrellas
y las luces de las ciudades apagadas.
Oír a un trovador cantar sus penas
y sentirlas como mías...
Gozar de la luz de los atardeceres,
encajes de nubes que festejan el mío.
Y que no me falte el tiempo...

Frontera III

6-Mayo, 2012 | Publicado por Tupacalos

Espera (Frontera III)

Escribo como un marinero
que echa la última carta
en un buzón del puerto
antes de que zarpe su barco.

Los dos queremos dejar
un mensaje a quienes amamos.
Escribimos aquello que no podemos decir,
porque la realidad que deseamos pintar
está en esa zona de niebla
en la que no sabes si piensas,
sientes o sueñas despierto.

Amamos, y eso nos lleva
allí dónde las palabras y los actos
tienen otro significado,
difuso, recóndito, cambiante,
desconocido pero intuido,
tal vez sólo imaginable,
deformadas por la lente del amado.

Quizás sólo digan de mí: “fui”,
y a los amados otros: “sed”.
Con mi firma en el estilo,
en las palabras escogidas
no por su contenido
sino por el ritmo o la melodía:
que sea fácil de leer
y rico en sentimientos provocados.

Así es: el barco pronto zarpará.
En la frontera esperas inquieto
la señal que marca tu turno
y quieres acabar el poema
antes de que lo puramente físico
te impida encontrar las palabras.

POETAS 96. Pedro Salinas I (Seguro Azar)

3-Mayo, 2012 | Publicado por Pobrecito hablador

 Se deja aquí un puñado de poemas de los tres primeros libros de Pedro Salinas, poeta mayor de la generación del 27 -nacido en Madrid en 1891-, que temprano colaboró en la vida cultural de la España de principios del siglo pasado, que llegó a ser un muy joven secretario del Ateneo, que fue lector de español en la Sorbona, donde se dejó hechizar por la prosa de Marcel Proust, al que más tarde tradujo con fortuna, que se casó con Margarita Botella, a la que prontó traicionó por Katherine Whitmore, para quien dedicara la trilogía “La voz a ti debida”, “Razón de amor” y “Largo lamento” -trilogía de la que también se seleccionarán aquí poemas, si eso fuera posible-, más tarde la propia Katherine Whitmore -que en el año 32 había venido de Estados Unidos a estudiar en la Universidad de Verano de Sant4nder, de la que Salinas fue profesor y secretario- reapareció en España algunos años después, a mediados  de los años 30, complicando la vida matrimonial del poeta y levándole a un intento de suicidio, lo que no impidió que prosiguiera con su relación en el exilio norteamericano -al estallar la guerra civil- en cuya universidad dió vocacionalmente clases de literatura española, rindió tributo y escribió ensayos sobre Jorge Manrique y Rubén Dario, entre muchos otros, y asistió al adios definitivo de su relación con Katherine en 1939, una vez que ésta consumara su matrimonio con su colega Brewer Whitmore. Entre San Juan de Puerto Rico, Baltimore y Boston pasó sus últimos años dando clases, siendo ésta última ciudad donde le alcanzó la muerte -1951- después de un largo cáncer. Su cuerpo fue enterrado en San Juan de Puerto Rico. Los libros aquí seleccionados pertenecen a su etapa inicial (”Presagios”, 1923; “Seguro Azar”, 1929; “Fábula y Signo, 1931) y en ellos se puede apreciar la huella de Juan Ramón Jiménez, los ecos de las vanguardias, el afán por recrear un nuevo lenguaje simbólico en los modernos objetos de la ciudad y la técnica,  el afán y el desvelo amoroso por llegar a la plenitud de la mujer amada, que se perfila y oculta de forma huidiza en este mismo mundo simbólico y moderno.

*****

1

Suelo. Nada más
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
el mañana, la llave
-mañana- de lo eterno.
Suelo. Ni más ni menos.
Y que te baste con eso.

(“Presagios”, 1924)


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RETRATO DE MEDIO CUERPO CON CABEZA CORTADA

28-Abril, 2012 | Publicado por Mariano Jose

Aquí estoy yo de medio cuerpo para arriba
la cabeza a los pies por la pendiente rodando
con las manos vacias atadas a la espalda
como el reo que espera a ser ejecutado
sin más tributo que el palmo de terreno
que las plantas abarcan sobre el cieno
abierto bajo mis trémulos pies colgando
frente a la vista el horizonte propicio
para que algún verdugo me haga un estropicio
y ordene algún disparen fuego inesperado
muerdo la tierra y caigo con todo mi dentado
nada tengo que mostrar nada tendré ni tuve
contuve toda mi dinamita verbal sentimental
como podridas granadas me estalló el arsenal
de las palabras mentidas con que no tire a dar
-yermo dejan el espacio por dentro
su negación dice no con todo su silencio-
y así jugué con el mundo al escondite
y escondido de los hombres sin entrar en el envite
ningún puesto en propiedad de venta ambulante
tuve -me llévé todos mis productos por delante
fui terrible y colmilludo elefante
herido dentro de mi cacharrería-
ni oficio de vivir ni de poeta tenía
ni fui buhonero de mis propias hazañas
dije muchas mentiras pero no conté patrañas
ni fatuo coleccionista de condecoraciones fuí
no hinché el pecho ni enseñé ninguna pluma de mí
ni mutilado de la paz ni martir de la guerra
ni títulos ni nobleza me obligan o me encierran
porque nada tuve que mostrar ni vender
ni esquilmé a nadie con tristes imposturas
fuí más bien esa impresentable figura
que nadie quiere mostrar a sus visitas
el pariente pobre que no se muestra en las citas
como el hombre del saco al que hay que dar por saco
fui ese desconocido mendigo de la calle de al lado
la de la mala nota el del callejón atascado
el pordiosero al que se mira un instante piadoso
sin lanzar calderilla ni algún gesto bondadoso
por no mostrar el numerario miembro que le sobra
la pata de palo que le falta, su rostro de lepra
sin nariz o su boca postiza y desdentada
su visión perdida o el muñón de costra ganada
o ese cartel del hambre humana que dijera
“solar vacío aquí yace un hombre sin mollera
de medio cuerpo con cabeza cortada
de testamento os dejo esta escudilla
esta cabeza con serrín y alguna astilla”
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Frontera II

27-Abril, 2012 | Publicado por Tupacalos

La frontera móvil (Frontera II)

Hablo de la frontera en la que me siento:
No es algo estático sino un límite móvil
que parece que se adapta a mi pensamiento.
Está allí donde he llegado.

Es un lugar para buscar la paz
y, en algunos momentos,
creer que la has alcanzado.
Pero no es verdad:
Nunca has renunciado a tanto
como es preciso para cruzar
al otro lado, al lado incierto.

A veces, por un momento,
quieres  perderte en el Todo,
y luego vuelves a sentir
el peso del cuerpo,
ridículamente leve pero abrumador
con su presencia ineludible,
como huella sobre el presente
del destino cumplido en el pretérito.

Los límites cambian pero no porque lo desees:
Debes renunciar pero no puedes.
En la frontera no hay libertad,
ni apariencia.
Sólo es posible dejarse llevar, poco o mucho,
por la misma mano que dibujó el pasado,
el futuro es como la capitulación
de la vela ante el sueño:
rendición de la voluntad adormecida.
Y esa suave somnolencia se parece a la paz.

Mientras, mi pensamiento se adapta a la frontera.

Olvidar

21-Abril, 2012 | Publicado por Tupacalos

Olvidar

Me gustaría olvidar la experiencia,
y comenzar todo de nuevo.

Deseo que sólo vive un segundo,
luego me alcanza el miedo.
No quiero revivir los dolores, pequeños,
que acumulé cada día o cada mes,
según cuando me tocaba estar despierto.
Heriditas de los por qué sin respuesta

Pero ya otra vez sin experiencia
te podría dar lo mejor de mí inocencia.
Torpemente, pero siempre lo mejor.
¿Sin aprender?
No. Luego, menos torpe cada vez,
a ser viejo volvería.

No puedo olvidar y sólo viviré una vez.
¿Ves? No tengo nada que ofrecer.

Frontera I

15-Abril, 2012 | Publicado por Tupacalos

La hoja del pensamiento (Frontera I)

El ser tiene mil hojas.
Una es la del pensamiento.
El pensamiento es un disco plano,
como el mundo de algunos de los antiguos.
Cuando se llega al borde
es imposible continuar:
No hay nada.
Nada en lo que apoyarse.
Ni siquiera hay camino al nadir.

Entonces los aventureros
que han alcanzado la frontera
Matan el tiempo, consumen la vida
y gastan su pensar en imaginar.
Se cuentan historias bellas,
como si fueran verdad
cuando lo cierto es que
una oscuridad densa,
sin esquinas que levantar,
lo llena todo.

Desde la frontera lo que se ve no es el mar:
La mirada se consume sin alcanzar ningún fin:
Ni una sombra, ni un dolor.
La ceguera es un no ver con objeto,
otra cosa es no saber mirar. No poder.
No hay luz, no hay espacio.
No hay tiempo.
Sin esas cosas mi intuición es la nada,
ni siquiera eso: Es el silencio que no se refleja,
El tacto insensible. La luz que no alumbra.
El hueco de los pensamientos vacíos.

Y la única esperanza es que acabe la vida.

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